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José Tomás Vicuña SJ

Venezuela: medidas colectivas y excepcionales

4 de julio de 2019

Se celebró hace 30 años la caída del Muro de Berlín. Hoy cerca de 70 países mantienen muros para controlar la migración. La realidad es que cuando el desplazamiento es forzado, las personas migran igual. Lo vemos en el Mediterráneo o el flujo venezolano. Estos muros han precarizado los desplazamientos. Se ha querido controlar la migración, pero una cosa es detener un concepto, otra una caravana de familias que buscan sobrevivir.

De los 4 millones de personas que han huido de Venezuela, 3,2 lo han hecho hacia América Latina y El Caribe. En la región hubo una primera respuesta de acogida, pero ahora surgen dificultades. De los puentes, pasamos a los muros. Chile comenzó a exigir Visa de Turismo Consular. Una semana antes Perú tomó una medida similar. ¿Pueden ambos países solicitar estos documentos? Sí. En el caso chileno, ¿es mejor para una persona venezolana entrar con RUT? También. No está en discusión tampoco que existan requisitos para ingresar a un país y que deben respetarse.

El punto está cuando lo administrativo prima sobre lo humanitario. O cuando la realidad supera la teoría. Hasta ayer había cientos de personas en las afueras del consulado chileno en Tacna. La semana pasada, en seis días habían entrado por pasos no habilitados el promedio de un mes. El muro administrativo está precarizando vidas.

¿Debe Chile responder a todas las personas venezolanas? Claramente no podría. El punto es cómo proteger a las personas sin incentivar flujos desbordados. Ahí es donde se necesita una respuesta colectiva, pero los países están respondiendo individualmente a una situación regional. Chile lideró hace poco la formación de Prosur. Se apresta a ser anfitrión en la APEC y COP25. Todos buscan el diálogo y la cooperación. ¿Por qué no liderar una respuesta común con acciones, más que declaraciones?

Tres propuestas para lo anterior. Establecer cuotas por países. No es lo mismo recibir más de un millón de personas como lo hace hoy Colombia, a que lo haga Brasil. En segundo lugar, trabajar junto a organismos internacionales. Tanto la OEA como Acnur han señalado que la mayoría de las personas venezolanas cumplen el perfil de refugio. Chile ha contraído obligaciones por la Convención de Ginebra, la Declaración de Cartagena y la Ley 20.430 sobre protección de refugiados. Los derechos humanos están diseñados para ofrecer respuestas justamente en estos momentos críticos. Y por último, facilitar la regularización. Sabemos que para miles de venezolanos hoy es imposible obtener algunos documentos. Relajar, con este contexto, los requisitos. A una situación excepcional, medidas excepcionales.

La crisis ya no está sólo en Venezuela, sino en la región. Es una crisis humanitaria. El muro de Berlín no pudo sostener una teoría. Los muros actuales tampoco están pudiendo dar cabida a una cruda realidad.

Columna publicada en La Tercera

Director Nacional

Servicio Jesuita a Migrantes