En el último lustro se ha consolidado un aumento en la entrega de este documento. Sin embargo, extranjeros y organizaciones de inmigrantes critican que hay retrasos de hasta casi dos años en la tramitación.

Alejandro Salazar (26) aterrizó en Santiago en diciembre de 2017. Venezolano, es ingeniero mecánico y al mes de llegar al país solicitó una visa temporaria por motivos laborales. En julio de 2019 hizo el trámite para adquirir una permanencia definitiva, lo que permite quedarse en el país como residente por tiempo indefinido. Pero aún sigue esperando la respuesta de su petición, que lleva 17 meses en trámite.

Aunque afirma que su estatus no es irregular, ya que posee un documento en el que se explica que su solicitud está en proceso, critica los tiempos de espera y las posibles consecuencias que pueda generarle: ‘Me he querido cambiar de trabajo, pero algunos empleadores dicen que no quieren contratarme así porque no entienden mi estatus migratorio’.

Ese es uno de los casos que se repiten en aquellos extranjeros que actualmente mantienen procesos de solicitudes de permanencia definitiva.

La colombiana Sandra Vásquez (37) se afincó en 2012 en el país. Tres años después obtuvo su residencia definitiva, pero ahora está preocupada porque su hijo de 12 años está con el mismo trámite desde enero de 2019: ‘Yo pedí mi definitiva en 2015. En ese tiempo no se estaba demorando mucho, me llegó a los tres meses. Quizás porque no habíamos tantos extranjeros, ni pandemia. Ahora se ha complicado un poco, pero me tiene preocupada el porqué a mi niño no le ha llegado si es carga mía, que ya tengo la definitiva’.

Desde 2000, en Chile se ha otorgado este beneficio a 708.876 inmigrantes. De ese total, en la última década se aprobaron 551.768 visados de este tipo, que en el último lustro evidenció un aumento explosivo. Según los datos oficiales, 2018 fue el año con mayor cantidad de permanencias definitivas otorgadas (93.028). Le sigue 2019, con 88.526.

El jefe del Departamento de Extranjería y Migración, Álvaro Bellolio, afirma que el aumento de estas visas ‘consolida la migración en el país, que explica la explosión en el aumento de solicitudes de este permiso migratorio donde los extranjeros manifiestan su intención de residir permanentemente en nuestro país’. Y afirma que este hecho ‘demuestra los esfuerzos de regularizar por parte de la actual administración, ya que al reducir las visas por primera vez y aumentar las solicitudes de permanencia definitiva se demuestra el arraigo y los frutos de la regularización de extranjeros en nuestro país’.

Otras miradas

Sin embargo, organizaciones de extranjeros difieren y critican que en los últimos años se ha generado un retraso en el otorgamiento de estas visas. La directora del Servicio Jesuita a Migrantes, Waleska Ureta, sostiene que ‘las personas migrantes siguen enfrentando una excesiva burocracia, que dilata el acceso a la permanencia definitiva’. Y afirma que esta situación ‘deja a muchos de ellos en un verdadero limbo, donde se van marginando del acceso a ayudas y beneficios sociales y a derechos; al mismo tiempo, se impide que puedan aportar al país a través de los diversos tributos que existen’.

La psicóloga plantea sus expectativas para cuando se implemente la nueva Ley de Migraciones, y espera que esta normativa ‘permita agilizar procesos como las permanencias definitivas, al contar con más presupuesto. En todo caso, lo clave será la implementación de la política de migraciones’. Añade que ese proceso debe ser participativo, ‘y que contemple al Estado, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales y a la academia, junto a la evidencia que se ha ido generando estos años’.

Coincide la socióloga Carolina Stefoni, del Centro Sociedad Tecnológica y Futuro Humano de la U. Mayor, quien advierte que ‘ha venido recrudeciendo en el tiempo la dificultad de acceder a las visas, que es el piso inicial para que una persona logre su proceso de inserción en el país’.

La académica afirma que estas demoras ‘son insostenibles’ y agrega: ‘Uno puede entender que se retrase unos meses, pero esto ya es más sistemático. A los extranjeros se les piden los papeles que tienen que pedir para el trámite, la gente los entrega y cumple, pero acá el que no está cumpliendo es el Estado, que está dilatando de manera extrema los procesos, sin ninguna justificación’.

– «Al aumentar las solicitudes de permanencia definitiva, se demuestra el arraigo y los frutos de la regularización de extranjeros en nuestro país’. Álvaro Bellolio, Jefe de Extranjería

– «Las personas migrantes siguen enfrentando una excesiva burocracia, que dilata el acceso a la permanencia definitiva (…). Deja a muchos en un verdadero limbo’. Waleska Ureta, Directora del Servicio Jesuita a Migrantes

– «Ha venido recrudeciendo en el tiempo la dificultad de acceder a las visas, que es el piso inicial para que una persona logre su proceso de inserción en el país’. Carolina Stefoni, Académica de la U. Mayor.

Fuente: El Mercurio.

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