MIGRACIÓN EN CHILE

Una plataforma del Servicio Jesuita a Migrantes

interculturalidad en municipalidades

de la región metropolitana

desafíos y buenas prácticas en torno al

trabajo con población migrante

Servicio Jesuita a Migrantes

Deydi Ortega Colocho
(autora)

 Carolina Ormazábal Méndez
Paula Olivares González
(colaboradoras)

En relación a lo anterior el presente estudio exploratorio con metodología cualitativa busca identificar la existencia de prácticas interculturales en municipios de la Región Metropolitana que puedan servir de insumo en la elaboración de políticas públicas que faciliten la inclusión de la población migrante. Ello se realizó por medio del diálogo entre el modelo intercultural señalado con evidencia recolectada en nueve municipalidades de la región, para buscar presencia de prácticas que aborden puntos de dicho modelo.


Sobre las buenas prácticas asociadas a características de un municipio intercultural, se identificaron algunas conducentes a la inclusión de personas migrantes, donde se encuentran acciones orientadas a conocer la composición de la población migrante de la comuna y otras a garantizar acceso a derechos. Específicamente se identificó la existencia de diagnósticos para conocer las necesidades de la población comunal y en ocasiones centradas en la población migrante. Para poder conseguir mejor información, desde los municipios tienden a señalar como una limitante la falta de apoyo y herramientas gubernamentales para dar seguimiento a la situación migratoria de sus habitantes y el limitado acceso a derechos cuando no existe situación migratoria regular, siendo un aspecto crítico la vivienda. En esta última línea destacan prácticas que buscan paliar esas problemáticas a través de distintas iniciativas en ámbitos de vivienda, pero también de educación, salud y trabajo. Finalmente se identificaron acciones cuyo fin es enfrentar ciertas barreras que se generan producto de la diferencia idiomática.


También existen prácticas de municipios orientadas a considerar los saberes de todos/as sus habitantes, por medio del reconocimiento de la diversidad que compone su comuna y la incorporación de las experiencias que portan sus habitantes en acciones estratégicas. Acá se encuentran la contratación de personas migrantes como funcionarios municipales, con lo cual se incorporan sus saberes y capacidad profesional, como también la promoción de encuentros culturales que organizan las mismas comunidades migrantes.


Por otra parte, se encontraron prácticas que buscan promover el diálogo intercultural, algunas por medio del reconocimiento de las diferentes formas idiomáticas en las intervenciones municipales y otras por medio de la generación de espacios participativos orientados al intercambio cultural y diálogo de saberes por medio del encuentro. Se identificaron acciones de participación ciudadana que van desde diálogos ciudadanos incentivados desde los municipios, hasta otras que fomentan la creación de organizaciones basales por medio del apoyo para su formalización legal. De igual manera tiende a diagnosticarse como difícil movilizar la participación de vecinos/as en general, lo que se intensifica en la población migrante. Respecto de esta última, el espacio de asociatividad donde más participan serían las iglesias, sirviendo así como plataforma para informar y convocar desde los municipios.


Para finalizar, en algunas ocasiones se identificaron acciones orientadas a atacar expresiones discriminatorias y vejatorias. Ello por medio de la adopción de medidas para visibilizar y con ello suprimir estructuras de poder que traen como consecuencia invisibilizar, deshumanizar y racializar a un “otro”. Aquí podemos encontrar capacitaciones a funcionarios para prevenir prácticas discriminatorias, como también sanciones a los que incurran en ellas, promoción de relaciones no discriminatorias en unidades vecinales con acciones de sensibilización y asesorías jurídicas a víctimas de discriminación.


Se concluye que el hecho de que la mayor parte de la población migrante del país (63,1%) elija la Región Metropolitana para residir, ha traído grandes desafíos a los municipios. El aumento de personas migrantes que se ha dado en los últimos años ha evidenciado una baja articulación del gobierno central con los gobiernos locales, junto con limitaciones normativas, financieras y de recursos humanos para los municipios. Eso provoca que estos tengan que llevar adelante prácticas “a prueba y error”, muchas veces aisladas, sin líneas de acción que se sostengan en políticas migratorias transversales. En ese contexto, varios municipios han llevado a cabo iniciativas y proyectos dentro del marco de sus posibilidades, logrando resultados y experiencias replicables que pueden ser un aporte importante al momento de pensar una política migratoria integral y con foco en lo local.


Finalmente se plantean recomendaciones que van en dos líneas: algunas apuntan al gobierno central y su articulación con los municipios, mientras otras sugieren que estos últimos lleven adelante ciertas acciones en sus territorios. En cuanto al gobierno central, se propone aumentar las atribuciones y recursos de los municipios, descentralizar funciones y que la futura Política Nacional de Migración genere lineamientos con enfoque intercultural para los gobiernos locales. Por otro lado, respecto de las municipalidades se propone potenciar y consolidar redes formales entre municipios, junto con promover y fortalecer el trabajo con organizaciones comunitarias de sus territorios.

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