Advierten sobre poca difusión digital, distintas fechas y tardanza en los plazos.

Ayer culminó el proceso de regularización extraordinario a inmigrantes, que partió el 20 de abril pasado. Al respecto, la directora de Ciencia Política de la U. Central y académica de Flacso Chile, Neida Colmenares, afirma que ‘es positivo señalar que este proceso haya sido online, sobre todo en la pandemia facilitaba la carga de los documentos y que las personas pudieran acceder al mecanismo’.

Aún así, advierte fallas de este procedimiento, que es el segundo realizado durante este período de Gobierno. En primera instancia sostiene que ‘tuvo una deficiencia en redes sociales. Había mucha desinformación de las personas, no había claridad en cómo se iban a hacer los procedimientos’. Añade que ‘hubo un antecedente de cuando las organizaciones sociales como Asoven y el Servicio Jesuita a Migrantes objetaron en la Contraloría los 180 días del proceso de regularización, que vencían el 7 de enero y no en la fecha que inicialmente se había pautado (mediados de octubre), y eso obligó a extender el proceso’.

Frente a eso, recalca que ‘son situaciones que empañaron el proceso, le quitan un poquito de confianza y generan una percepción en la comunidad migrante de una falta de buena voluntad’.

En tanto, la académica de la UC Olaya Grau coincide en que ‘la difusión en la publicidad del proceso no fue la más adecuada’. Y reitera que el proceso ‘tiene un problema de base, que es excluir a quienes ingresaron por pasos no habilitados y eso deja a un grupo importante de la población sin poder regularizarse’. A su juicio, ‘uno de los desafíos es tener mayor información o un registro sobre las personas que se regularizaron. Es decir, características de ellas: hace cuánto llegaron al país, cuál fue la causa para la irregularidad, si tienen familiares en situación irregular. Es importante, porque se han hecho dos procesos de regularización en los últimos años y lo interesante sería evaluar las causas estructurales que provocan esta irregularidad y eso es clave para generar políticas que intenten atenuar esas causas’.

Fuente: El Mercurio

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