En 1992, el 0,81% de la población era extranjera; ahora es el 7,5%. De ellos, 455.494 son venezolanos.

En Chile los cambios culturales se perciben en el ambiente. Hoy los aromas de nuevas gastronomías, como la peruana o venezolana se pueden disfrutar en muchos lugares al son de ritmos colombianos o haitianos. «Esta realidad es fruto de un acelerado proceso de inmigración, que partió a principios de los noventa con una primera oleada de peruanos, pero que al paso del tiempo se volvió un crisol de nacionalidades«, asegura Medardo Aguirre, director del Centro de Estudios Migratorios (CEM) de la Universidad de Talca Al respecto, las cifras son claras. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el censo de 1992 arrojó que los inmigrantes alcanzaban al 0,81 % de la población.

Veintisiete años después, en el conteo de 2017, su número llegó a 746.446 personas, que representaban el 4,35% del total. Sin embargo, el mayor aumento es reciente. La última estimación del INE, junto al Departamento de Extranjería y Migración (DEM), dice que en el país viven 1.492.525 extranjeros, el equivalente al 7,5 % de la población. «Con 455.494 venezolanos en el país, uno de cada tres inmigrantes tiene esa nacionalidad«, asegura el investigador responsable del estudio ‘Situación Laboral y Acceso a Beneficios Sociales de los Inmigrantes’, quien explica algunas variables del fenómeno.

«La agudización global de la migración, el agravamiento de la situación general en Venezuela y la política de buen vecino, de buena acogida del Estado de Chile hacia ciudadanos venezolanos y haitianos, que buscan mejores oportunidades, permite entender el aumento y la variedad entre los migrantes que nos eligen para vivir«. Por otro lado, expone las ventajas de Chile. En su opinión, «la relativa estabilidad política y económica de Chile, en relación al resto de Sudamérica, lo convierte en un país interesante para migrar desde todo el subcontinente o el Caribe«. Y de paso, aclara, «no es correcto que los inmigrantes sean una carga para el Estado, porque muchas veces, aún sin contrato, trabajan y aportan recursos, lo que en nuestro país equilibra la balanza«. Vicente Parra, magíster en psicología social y profesor de la Usach, cree que hay que aprovechar de aprender.

«El contacto con nuevas culturas y costumbres enriquecerá la vida de los chilenos, por lo que hay que estar abiertos a conocerlos, tal como ellos de nosotros«. Ese es el camino. También cuenta que para aportar en el proceso de integración, en otras latitudes, como Cataluña en España o el estado de Nueva York en Estados Unidos, actualmente se están desarrollan políticas de ‘integración racionalizada’. En ellas, a través de muestras culturales cotidianas, como podría ser la semana musical o gastronómica de peruana o argentina, los colegios, universidades o trabajos, acercan las culturas de otros países. Sin embargo aclara que «aún son políticas locales, por lo que hay mucho qué decir en el tema».

Uno de cada tres inmigrantes es venezolano

Medardo Aguirre, director del CEM de la U. de Talca.

Fuente: Las Últimas Noticias

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